EXPLICACIÓN Y SINTESIS EN “CALLEJON CON SALIDA”  (2)

 

    Cuestión de alto significado en los estudios sociales es definir las alternativas entre las hipótesis estructurales y las comportamentales (behavioral). O sea, estar atentos a la definición objetiva que del conflicto hace el analista y también a la evaluación que él mismo hace de la actitud de los actores del conflicto que analiza. En lo pertinente a conflictos armados,  es absolutamente crucial entender y valorar el punto de vista de los alzados en armas pues ese examen define uno de los nudos gordianos de casi todo análisis de  conflictos, a saber, su duplicabilidad (o no duplicabilidad) en sociedades con análoga situación e historia. Si  dos sociedades cuentan con trayectorias y situaciones políticas objetivamente similares y en una surge una guerra civil y en la otra no, sería lógico suponer, ceteris paribus, que la estructura de cada situación fue mediada por la interpretación y definición dadas por los respectivos actores,  insurgentes, oficialistas, etc. La ausencia de un examen relativo a lo anterior es una de las deficiencias protuberantes del Informe de la ONU, Conflicto, Callejón con salida, sobre Colombia.

 

   A mayor ilustración, el análisis no solo debe definir la probabilidad sobre la ocurrencia del conflicto, sino su naturaleza, y no solo la causalidad del conflicto sino la forma que toma y su porqué. La esencia de esta etapa del análisis consiste en pronosticar por qué las precondiciones expresadas a través de los precipitantes producen el estallido de un conflicto social. (Teorías relativamente análogas en L. Gottschalk, R. Palmer,  L. Stone, C. Johnson, et al).

 

   Naturalmente y a la luz de esta tesis, parece fuera de lugar en un entorno científico, afirmar ¾como lo hace Callejón con salida¾ que tanto el gobierno colombiano como los alzados en armas han sido “perdedores”. Válida sería esta declaración si se tratara de encontrarle una razón ética o moralizante al conflicto. Y es apenas justificable, no como metodología de análisis, sino como fin utiltario, tenida cuenta  que el estudio se hace a manera de Informe para el Programa de las Naciónes Unidas para el Desarrollo, el cual postula el “desarrollo humano” como sine qua non de la paz en Colombia.

 

   Volviendo al fondo del análisis, reitero que el objetivo no consiste en buscar una combinación aleatoria de hechos y razones que conduzcan a la formulación  de las causas y las interrelaciones determinantes, cualquiera sea la tipología y las jerarquías de investigación.

 

   Lo fundamental para los resultados es que el investigador interiorice lo que los actores perciben, a la luz de sus experiencias y estándares culturales, como problemas sociales determinantes. Cuáles son, según estos, los que no se pueden arreglar a través del comportamiento institucional “normal”. Y cuáles problemas pueden ser intervenidos por ellos (con el empleo de sus contradeterminantes), cabe el fin de interrumpir, inhibir o derrotar dichos problemas, con sus actos.

 

   Cuestión afirmativa es determinar, a la luz de lo anterior, el grado de importancia de las variables explicativas. Y esta evaluación afirma la importancia de contar con una teoría global del conflicto, puesto que sin teoría es imposible medir esos “inputs” explicativos.

 

   Ahora bien, el método de explicación , en este momento del análisis, debe reinterrogar la composición de la crisis social, con el fin de intentar una nueva síntesis. El proceso analítico es tan dinámico como lo sea el objeto de ese análisis.

 

   Aquí incumbe decir que el aparataje lógico del análisis es de extrema importancia en lo referente a la solidez de las conclusiones. Y que ni la epistemología ni la teoría sustentatorias precluyen ¾sino que demandan¾  la formulación de una lógica de explicación. De ahí que el investigador apela, en este momento de su trabajo, a la concordancia de sus postulados operacionales en base a normas tales como el determinismo o indeterminismo de los eventos sociales, el relativismo o universalidad de los mismos, la existencia o no de modelos (patterns) en lo social, lo holista contra lo individualista, la cuantificación y lo estadístico, el “significado” de los acontecimientos humanos, lo escatólogico o fortuito de los mismos, su teoría sobre el tiempo (como cambio perpetuo y como continuus), etc.  

 

 

  Pero es a la lógica de la explicación a lo que deseo regresar. Contrario a la opinión general que mantiene como algo imposible sujetar los hechos sociales a leyes generales, es cierto que si no se efectua un examen serio sobre los condicionantes universales de tales hechos, entonces, ex hypothesi,  toda explicación luce incompleta. Por “ley general” se entiende una declaración, expresada en forma de condicionantes universales, capaz de ser confirmada o desconfirmada a través de resultados empíricos. O, dicho al contrario, trátase de explicar un hecho singular, explanandum, según un condicionante universal que funja como una teoría regulatoria hecha explicita y valida a través de deducciones que se originan en la sedimentación de hechos retrogresivos y validables por el conocimiento lógico. Lo operativo aquí es la deductibilidad basada en teorías de aliento universal y comprovables: explanans. Y lo epistémico está en que las proposiciones se verifican qua proposiciones sociales, lo que significa considerar su génesis y su función.   (Debates y teorías en C. Hempel, M. White, E. Nagel, M. Mandelbaum, L. Benson, W. Dray,

L. Krieger, G. Morrow, et al). 

 

   El último paso es la exposición formal del proceso, la cual refleja ¾debiera reflejar¾ la veracidad y el tejido teórico del análisis y que, para demerito de las ciencias sociales, no en pocos casos evidencia las omisiones, evasiones y la mistificación del proceso.   L