SIMON BOLIVAR
JAIRO SANDOVAL FRANKY
PLAZA
& JANES
1991
ISBN:
958-14-0208-X
CONTENIDO
I Génesis
española
II La infancia
III El marco europeo
IV La adolescencia
V El contorno ameriacano
VI Temprana juventud
VII Panorama venezolano
VIII La juventud activa
IX Semblanza
(Este
libro no podrá ser reproducido, ni total ni parcialmente, sin el previo permiso
escrito del editor.)
I Génesis española
A los doscientos noventa años del descubrimiento de América, el
mismo año en que nació Stendhal, murió D’Alembert y Beethoven publicó su
primera composición, vio la luz en una colonia española de América un hombre
aptamente designado por los hechos para colocar su nombre, tras cuarenta y
siete años de ardua, intrépida y fanática existencia, al lado del de Napoleón y de César, en las tumultuosas páginas de
la historia humana. Simón Bolívar, porque es de él de quien hablamos,
nació en Venezuela, cuando este país era una opulenta capitanía; en el seno de
una familia perteneciente a la plutocracia de la región, cuando esa zona era
patrimonio inalienable de la persona real de carlos III; y en el siglo europeo
de la Racionalidad y las Luces, cuando en las vastas extensiones de la América
se vivía en la intransigencia y el oscurantismo. Caracas, la capital, fue su
sitio local de nacimiento, el 24 de julio de 1783.
Los antepasados más recientes de Simón Bolívar eran venezolanos,
los más remotos, españoles. En América recibió sus primeras enseñanzas y obtuvo
sus primeras impresiones; pero fue en España donde se inició seriamente su
formación cultural y se fortaleció su entendimiento político y social. Su
sangre y su nombre eran españoles. La fortuna de su casa, su poder, habían crecido
bajo el sistema que España impuso en sus colonias. Y las ideas que informaban
la mentalidad de sus mayores eran acendradamente españolas, o surgidas en
América para confrontar la actividad ibérica en suelo americano. Su existencia,
desde los quince años de edad, estuvo—ya en concordancia, ya en
oposición—inseparablemente asociada a esa nación. “El hábito a la obediencia
(atestigua Bolívar); un comercio de interés, de luces, de religión; una
recíproca benevolencia; una tierna solicitud por la cuna y la gloria de
nuestros padres; en fin, todo lo que formaba nuestra esperanza, nos venía de
España”. He ahí por qué sería bastante difícil hacer inteligible la semblanza
del futuro revolucionario venezolano y el contorno histórico de su época, si no
se examinara el segmento del pasado que atañe a España y su ascensión desde la
relativa oscuridad al apogeo: este país mantenía un contacto secular con el
continente, la región, la ciudad y la familia de Simón Bolívar. Hacia España
volvemos rápidamente la atención.